Estos días, buscando espacio y tiempo, para poder experimentar a gusto con la sal... tan recurrida en tantos ámbitos: para el mal de ojo y contra los malos deseos y hechicerías desde la magia; para energetizar ambientes desde la cultura oriental; usada en la talasoterapia, junto a los barros del mar muerto, a los tratamientos con algas; hay confirmación, desde el punto de vista científico, de su importancia en la reestructuración de los iones negativos, actuando en la misma línea que las tormentas eléctricas que, después de que suceden, dan la sensación de que han "limpiado" el ambiente...
En cosmética, sobre todo en jabones naturales, empiezan a elaborar jabones de sal, suaves exfoliantes e importantes limpiadores. Una curiosidad maravillosa, casi mística (casi...).
Los antiguos la conocían muy bien y, sobre ella, depositaban sus conocimientos... ahí está la memoria de nuestro mundo, en los rincones del Himalaya, donde descansa la poderosa y energizante Sal Rosa, milenaria y única.
Y con ella, con la sal, en cualquiera de sus formas, se van mis trabajos... de momento, simples experimentos...
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