domingo, 21 de marzo de 2010

Estos días, entre otras cosas, me los paso jaboneando ¡Oh, dulce alquimia! Parece que, en cuanto llega el buen tiempo, apetece más que con el frío. Son manías, estoy segura de ello, pues los expertos dirán que, mientras el jabón cure en casa, ¿qué más da la temperatura externa?

Y tienen razón.


La cuestión es que me gustaría hacer pastillas más vistosas, con colores más bellos y de perfume intenso. Pero, de momento, no me atrevo con los colorantes y de perfume me quedan todos igual: frescos. La receta base suele ser con aceites maravillosos, no me puedo quejar, pues los proveedores con los que he contactado, tienen unos productos realmente buenos, pero falla la vista. Y lo visual atrae mucho. Por eso, suelo usar mucho el rebatch...


Sí, todo este rollo introductorio para hablar del rebatch, en fin, tarde de domingo lluviosa.


La Técnica de Rebatch o refundido es muy sencilla: consiste en rallar el jabón, sumergirlo en agua (o leche) en una proporción no superior al 20%, dejarlo posar y, después, al baño maría, remover poquito a poco hasta conseguir una masa un poco fluida para llenar moldes.


En la fase final, se puede enriquecer los jabones con algún aceite adicional, esencia u otro ingrediente.


Para qué se usa:

      - Fundamentalmente, para moldes. Si pusiéramos a secar el jabón artesano directamente en pequeños moldes, la curación del mismo no sería tan buena. El jabón artesano en sí necesita mucho espacio: a mayor espacio del molde, mejor curación del mismo. Por eso, se suele hacer en grandes barras que se cortan en pastillas posteriormente.

         Así que esta técnica es ideal para usar pequeños moldes.

      - También se usa cuando un jabón no ha curado muy bien. A veces, la traza no sale y los artesanos jaboneros suelen aconsejar seguir batiendo. Sin embargo, a veces, uno no se da cuenta de que la mezcla no ha sido la correcta hasta el momento de cortar en pastillas. En estos casos, si tu opción es el rebatch, es aconsejable asegurarse de por qué ha salido mal: no es lo mismo un exceso de sosa que una mezcla mal hecha o que un sobreengrasado superior al 10%, un jabón demasiado blando, etc...

      - Para aprovechar los sobrantes. Al cortar las pastillas, intentando que queden perfectamente cuadradas y prolijas, suelen sobrar esquinitas de jabón que, en cantidades superiores a los dos kilos, suelen ser mucha cantidad de jabón. Una forma muy bonita de aprovecharlo es mediante el rebatch de estos sobrantes.

Inconvenientes:

         - Desde la corta experiencia de la que escribe, uno de los inconvenientes fundamentales es "encontrarle el punto" al rebatch. Como bien sabréis, no todos los jabones tienen la misma dureza, así que no todos necesitan la misma cantidad de agua. De hecho, personalmente, nunca he llegado al 20% aconsejado.

El 'truco' que os regalo es: echar agua al fondo de un bol y, sobre este, la ralladura de jabón (ya os digo, suelo hacer barras de en torno a los dos kilos)y dejarlo posar un par de horas, moviéndolo de vez en cuando. El jabón irá absorbiendo el agua, se deshará antes a la hora de llevarlo al fuego (y de forma más homogénea) y también disminuirá menos el tamaño final de lo que hayáis moldeado.

          - Los jabones quedan muy rústicos. Si seguís la forma original del rebatch es bastante difícil que os quede un jabón homogéneo. No será una masa grumosa, pero casi. También es cierto que este es un inconveniente hasta cierto punto: lo rústico suele ser muy atractivo.

         - Práctica + práctica + más práctica = cansancio. Si hay algo que agota cuando uno intenta adentrarse en los jabones artesanales es la idea de "leer mucho y saber que habrá que hacer y tirar mucho" antes de la primera pastilla servible. Pero, una vez dentro de este mundo, se comprende el por qué. Se trabaja con sosa, algunos aceites esenciales mal empleados pueden irritar la piel y, en definitiva, es nuestra seguridad y nuestra salud lo que está por medio. Llegar al punto de hacer un jabón aceptable cuesta un poquito. Si bien es cierto que, una vez llegado, es un camino de rosas. Bien, pues aprender a hacer rebatch después de haber aprendido a hacer jabón artesanal... es como un pequeño esfuerzo más. No desesperéis. Es un mundo maravilloso.

         - Los "dineritos".Puede resultar un poco más caro, al fin y al cabo, es un paso más: si se hace con leche y no con agua, se aconseja echar vitamina E. Y se eche lo que se eche, se evaporará una parte. En fin...

         - La disminución de tamaño. Si el jabón es demasiado duro, el porcentaje de líquido tiene que aumentar sí o sí, incluso "con truco añadido"... y todo ese líquido, al final,tiene que evaporarse. Y, si esto no se tiene en cuenta, pueden surgir muchas desilusiones.

A favor:

        - Libertad de movimiento y creatividad: se pueden hacer cosas maravillosas, sin más, elegir diseños (hoy en día, hay un montón de moldes para todos los gustos).

        - Se puede enriquecer aún más la receta inicial.

        - Se le puede dar uso a sobrantes del jabón que, de otra forma, irían a la basura y eso no sólo es un ahorro económico, sino medioambiental.

        - Le da "una segunda oportunidad" a recetas que no hayan curado bien o que se vean 'feuchas'.

 

La información aquí recogida viene basada,sobre todo, en la experiencia personal, pero aquí os dejo una serie de webs más que interesantes sobre el tema:

- www.pinsapo.com (vale la pena registrarse y leerse los foros, tanto el antiguo como el nuevo, se aprende mucho y, además,tienen una herramienta ideal: la calculadora de saponificación, para no perderse).

-  http://losjabonesdemaria.blogspot.com/ (creatividad en estado puro y sin rebatch...)

- http://muchaespumita.blogspot.com/ (un lugar donde aprender y si, además, eres de Madrid o no tienes inconveniente en desplazarte, podrás acceder a talleres y cursos muy interesantes).

 


Tags: artesanía, jabón, técnicas

Publicado por OrangeNana @ 20:05  | conceptos
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