Buen día a todos!
(No sé cómo estoy de tan buen humor cuando los proyectos no avanzan, en fin…)
Pues mientras espero a que llegue una parte del material que necesito para realizar las velas de café de las que os hablé el otro día, y os pongo fotos… que, por lo visto, es lo que más os gusta: fotos, fotos, fotos (ja, ja, ja).
Bien, pues mientras sigo esperando, a los que os interesaba el tema de los aromas en las velas, así a grandes rasgos, comentaros que:
- Fijar el aroma es bastante difícil, no desesperéis. Muchas veces, os encontraréis con que la vela huele mucho y muy bien, pero encender la mecha no implica que este olor se incremente ni se difunda. Es normal, por un lado, las esencias cuanto más puras, más volátiles, con lo cual, al contacto con el calor, se perderán antes de percibirlas; por otro lado, las esencias que se venden específicas para velas suelen tener un fuerte componente alcohólico, es más fácil que se fije el aroma, pero lo que le da intensidad es el alcohol, que (¿adivináis?) se quemará con el calor.
Pero, no desesperéis, hay opciones y formas, aunque igual no tan variadas como nos gustaría:
- En cuanto a la cantidad de aroma o esencia, más que aconsejable usar los que son específicos para velas o aromas naturales (a continuación os hablaré de estos). Los aceites para quemador es conveniente evitarlos porque si bien producen aromas intensos, no es lo mismo su combustión indirecta en un quemador (con la mezcla de agua y demás) que la combustión directa que ofrece la vela. Por combustión directa, los aceites esenciales para quemadores son potencialmente muy contaminantes.
- Una vez elegido el aroma, es aconsejable no superar un 8% del peso de la parafina usada (particularmente, 8% ya me parece demasiado). Entre otras razones porque la mezcla puede estropear el acabado final de la vela.
- Para fijar mejor los aromas y que sean un poco más duraderos se suele mezclar el aroma elegido con árbol de té o raíz de lirio.
- Si os decantáis por aromas más naturales (muy recomendados), es tan sencillo como usar la parafina como el agua de una infusión y, cuando esté prácticamente derretida, introducir aquello de lo que queramos obtener aroma: pétalos de rosa, flores de lavanda, granos de café, canela, anís estrellado, etc… El resultado es muy agradable. Pero (punto siguiente)...
- En el caso de los aromas naturales, sólo hay que tener un pequeño detalle: el calor. Los pétalos de rosa y las flores de lavanda, por ejemplo, son muy delicadas. Entonces, hay que infusionarlas no más de dos-tres minutos y retirarlas. Este punto es muy importante porque, de lo contrario, el aroma tan agradable de las flores se volverá un poco mustio. Sin embargo, los granos de café o el anís estrellado son más duros: se pueden infusionar y dejarlos dentro de la vela o reutilizarlos para la decoración de la misma.
- Finalmente, me salto el tema de la cera de abeja porque temo ser demasiado pesada con su mágico aroma (y más natural imposible, sin necesidad de añadir nada).
- Y, sitodo esto no convence, y se quiere usar una vela como ambientador, pues es tan simple como perfumar la parafina con aromas intensos (los aceites para quemador vienen bien en estos casos) y no prender la mecha. De hecho, así tendremos dela vaca, la carne y la leche: la vela y el aroma.