viernes, 14 de mayo de 2010
Estos días estoy jaboneando un poco y quisiera dejaros un par de apuntes a dudas surgidas y algunas cosillas que igual os pueden ayudar. Como un corolario a lo dicho hace unas semanas sobre el rebatch o refundido:

- Por lo visto, hay personas que hacen trocitos con el jabón antes de refundirlo... y eso suele ser un problema porque el jabón final queda más grumoso, incluso es difícil pasarle la batidora. Lo aconsejable es rallarlo, bien finito. Y, como ya os contaba, dejarlo sobre un pizquitín de agua durante un par de horas, removiendo de vez en cuando. Así, a la hora de calentarlo (ya sea al baño maría, en el horno o en el microondas), la mezcla quedará muchísimo más homogénea. Incluso, es posible que no necesitéis batidora y, simplemente, con una pala o cuchara, tengáis el jabón preparado para enmoldar.
La excepción a este punto son jabones un poco blandos que, al cortarlos o intentar rallados se quedan pegados a todas partes. Entonces, sí, la única opción es cortarlo en los trocitos más pequeños posibles y esperar un resultado más grumoso.

- Sin un "pizquitín" de agua es una medida difícil de resolver, la traducción aproximada es: en un vaso de batidora de treinta centímetros de alto, habría medio centímetro de agua para el total del vaso cubierto de ralladura.

- Una ayuda a desmoldar es la nevera. Eso sí, primero es mejor dejar enfriar el refundido.

- Endurecer el rebatch: Hay personas que, para evitar una mezcla demasiado fluida (que, evidentemente, no deja desmoldar y que parece no endurecer nunca), busca echar aditivos como la estearina o la cera de abeja. A ver, este tipo de aditivos son más aconsejables en la receta original porque, a la hora de calcularlos (como se hacen sobre el total de grasas), podemos intuir cómo influirán en la capacidad de limpieza y espuma, por ejemplo. Por otra parte, algunos aditivos como la cera de abeja en cantidades excesivas produce justo lo contrario: mezclas pegajosas, de la textura del chicle y, por lo tanto, muy incómodas e imposibles de trabajar. Hay que tenerlo en cuenta.
La estearina, si no se mezcla bien, puede producir escamas durísimas dentro del jabón, que pueden arañar la piel cuando nos lavamos.
Con el aceite de coco, ya sabéis que hay que tener cuidado porque si, inicialmente, es hidratante y suaviza mucho, en cantidades excesivas puede producir un efecto rebote.
etcétera.

- De la misma forma, hay que tener cuidado con las esencias y aceites esenciales. Si queréis aprovechar el rebatch para aromatizar más los jabones, tened en cuenta que la mezcla puede quedar fluida y pegajosa.

           Para solucionar estos problemas: rallar muy fino el jabón; echarle muy poquita agua  (y ojo con los aditivos líquidos); y a la nevera. Éste sería definitivamente el corolario.

Tags: artesanía, jabón, técnicas

Publicado por OrangeNana @ 8:46  | conceptos
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